En un partido de película, la Albiceleste venció 3-2 a la Verde-amarela en tiempo suplementario y alzó por segunda vez  el máximo trofeo a nivel de selecciones.  El misionero Sandro Antivero marcó el primer gol del encuentro.

 

Como está escrito en una pared de Oberá, “la vida no hay que entenderla, hay que sentirla” y eso fue lo que hizo Misiones durante los últimos 7 días: sintió, vivió, sufrió, disfrutó y celebró el Mundial de Futsal, que terminó hoy con un desenlace que generablemente solo ocurre en las películas: Argentina campeona ganándole la final a Brasil de manera agónica.

 

3-2 se impuso la Albiceleste contra su par brasilero. El inicio del trámite del juego fue similar a todos los anteriores, como una de esos clásicos filmes que repiten una y otra vez en la tele, pero que uno nunca puede dejar de ver.  El dueño de casa salió a tomar el protagonismo, ahogando con la presión a su rival y antes de que se disputarán los dos primeros minutos de juego,  apareció  Sandro Antiveros y como todo profeta en su tierra, le dio la tranquilidad que su pueblo necesitaba, a través de su zurda.

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