La Real Academia Española (RAE) no acepta el “todos y todas”, ni el “todes” y mucho menos “tod@s”, según la presentación de su “Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica”, un texto pensado para los escritores digitales en el que se abarcan desde las cuestiones gramaticales de género hasta el uso de los emoticones.

“Si la lengua es dinámica y evoluciona con sus hablantes, este libro lo que pretende es ocuparse de las dudas que surgen diariamente más que ofrecer tratados completos. Se seleccionan tan solo, en cada uno de esos campos, aquellos puntos que ofrecen dudas frecuentes o cuyo conocimiento y uso garantiza un español correcto y más rico en su expresión”, señala la presentación del texto.

Respecto de las variante de género, la RAE rechaza el llamado lenguaje inclusivo y considera innecesarias las formas “todos y todas”, “todes”, “tod@s” o “todoxs”. “En español, el género masculino, por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos”, argumenta. Además, insiste: “No hay razón para pensar que este género gramatical excluye a las mujeres en tales situaciones”. Si bien el origen de la obra tiene que ver con el carácter dinámico de la lengua; en el tema de género, la RAE no piensa cambiar.

El coordinador del manual y director honorario de la RAE, Víctor García de la Concha, fue clarísimo (y para nada inclusivo): “La cuestión del género es ahora recurrente debido al auge de la visibilización de la mujer y del feminismo, pero esto no quita que en castellano es el masculino el término que tiene todo.

Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino.

Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.

En donde la RAE se pone un poco más flexible es en las costumbres digitales. Decidió que es “admisible, aunque no se recomienda, no poner los signos de apertura “siempre que quede claro dónde comienza la interrogación o exclamación”.

También admitió las abreviaciones, como “tqm” (te quiero mucho). También recomienda poner un asterisco a continuación de una palabra mal escrita, para rectificar: “¿Bamos a comer?” *vamos.

Si queremos remarcar mucho algo (por ejemplo: ¡¡¡Hola!!!) vale repetir los signos, pero deben ser los mismos al principio que al final y no más de tres.

Para los emoticones, una recomendación totalmente alejada del uso diario: el libro de estilo plantea que entre emoticón y emoticón no se debe escribir coma, pero sí un espacio, y también un punto después de ese símbolo si está al final de la frase (pero no si el mensaje solo contiene un emoticón).

En la parte final del volumen, hay un glosario con recomendaciones como yutubero por youtuber, wasap, tuit o jáquer (sí, por hacker).

Fuente: Crónicas Fueguinas

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