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¿Marchar alcanza? La UOM vuelve a las calles mientras los trabajadores siguen perdiendo derechos
El gremio convocó a un nuevo paro y movilización para defender los puestos de trabajo, pero el conflicto vuelve a abrir un debate incómodo: después de años de crisis, cierres de fábricas, suspensiones y despidos, muchos trabajadores se preguntan si las marchas lograron frenar el avance empresarial o si la estrategia sindical quedó estancada mientras la industria fueguina fue perdiendo terreno.
Sin embargo, la convocatoria también reabre una discusión que desde hace años atraviesa a los propios trabajadores: ¿las marchas alcanzan para defender el empleo?
Durante la última década, la industria electrónica fueguina sufrió sucesivas crisis. Hubo suspensiones, retiros voluntarios, despidos, reducción de líneas de producción y una pérdida constante de estabilidad laboral. Mientras tanto, muchas empresas avanzaron en flexibilizaciones, reorganizaciones internas y acuerdos que terminaron reduciendo derechos laborales.
En ese contexto, la respuesta sindical se repitió casi siempre con la misma fórmula: paros, movilizaciones y actos públicos. Pero el resultado concreto deja interrogantes. Las protestas no evitaron cierres de plantas, tampoco impidieron miles de suspensiones ni frenaron la disminución del empleo industrial en distintos períodos.
Ahora el escenario vuelve a repetirse. La UOM advierte que en septiembre vence la protección antidumping para los aires acondicionados provenientes de Tailandia y que en 2027 ocurrirá lo mismo con los productos importados desde China. Además, denuncia que algunas empresas buscan modificar procesos productivos para reducir costos, con un fuerte impacto sobre la mano de obra.
El gremio también pidió a la Legislatura fueguina que impulse una convocatoria amplia para defender la producción nacional y el régimen industrial.
No obstante, entre muchos operarios crece otra preocupación: si la defensa del empleo no requiere algo más que movilizaciones. La negociación permanente con el Gobierno nacional, la búsqueda de nuevas inversiones, la diversificación industrial y una estrategia de largo plazo aparecen como desafíos pendientes en una provincia donde cada crisis vuelve a poner en duda el futuro de miles de familias.
La marcha de este miércoles vuelve a mostrar el malestar del sector. Pero también deja una pregunta que se repite cada vez con más fuerza en los pasillos de las fábricas: después de tantos años de conflictos, ¿las movilizaciones siguen siendo suficientes para defender el trabajo fueguino o hace falta cambiar la estrategia?