política
¿Preparación o amiguismo? Los vínculos detrás de la estructura libertaria en Tierra del Fuego
La Libertad Avanza acaba de lanzar una Escuela de Referentes en Tierra del Fuego y asegura que ya cuenta con 134 inscriptos. Miguel Rodríguez celebró la convocatoria y habló de formar dirigentes “preparados”. Pero, detrás de ese discurso, aparecen algunos vínculos políticos, religiosos e institucionales que abren una pregunta incómoda: ¿qué lugar ocupa realmente la preparación y cuánto pesan las relaciones personales dentro del armado libertario fueguino?
La Libertad Avanza Tierra del Fuego anunció esta semana la puesta en marcha de una Escuela de Referentes destinada a formar nuevos cuadros políticos. Según informó el propio espacio, 134 personas se inscribieron: 78 de Río Grande, 50 de Ushuaia y 6 de Tolhuin.
En un video difundido en redes sociales, el diputado nacional Miguel Rodríguez celebró el número y sostuvo que no se trata solamente de una cifra, sino de personas que quieren prepararse para participar activamente en política. La propuesta, según explicó el espacio, apunta justamente a formar nuevos referentes.
Hasta allí, nada extraordinario. Los partidos políticos forman militantes, capacitan dirigentes y construyen estructuras territoriales.
El problema aparece cuando se contrasta el discurso de la “preparación” con la propia trayectoria de quienes hoy ocupan lugares de poder dentro del espacio libertario fueguino.

Y allí aparecen algunas preguntas que merecen ser formuladas.
¿Quién prepara a los que ahora dicen que hay que estar preparados?
Miguel Rodríguez es actualmente diputado nacional por Tierra del Fuego. Antes de llegar al Congreso, tuvo trayectoria laboral en fábricas electrónicas y fue suboficial de la Policía Provincial. También fue delegado de la Dirección Nacional de Migraciones en Tierra del Fuego. Así surge de perfiles periodísticos que reconstruyeron su recorrido político y laboral.
La propia documentación oficial de la Cámara de Diputados confirma que Rodríguez ocupa actualmente una banca nacional por Tierra del Fuego dentro del bloque de La Libertad Avanza.
No se trata de cuestionar que una persona pueda llegar a la política desde una trayectoria laboral que no sea estrictamente académica. La política no exige necesariamente un determinado título universitario para ser diputado.
Pero el planteo que Rodríguez hace respecto de los futuros referentes permite formular otra pregunta: si ahora se considera fundamental formar dirigentes “preparados”, ¿qué criterios de preparación fueron utilizados para seleccionar y promover a quienes ya ocupan cargos?
La pregunta adquiere otra dimensión cuando se observa la red de relaciones que rodea al armado libertario de Tierra del Fuego.

Una iglesia, un partido y una estructura política
En Río Grande existe desde hace años la Iglesia “Hay Vida en Jesús”, vinculada a la familia Pauli.
Una investigación de Chequeado sobre la presencia de dirigentes evangélicos en el Congreso identificó a Héctor Pauli y Andrea Almirón como pastores y líderes de esa iglesia y señaló que Santiago Pauli es hijo de ambos. El mismo informe reconstruyó el vínculo de Miguel Rodríguez con esa comunidad religiosa y señaló que allí conoció a integrantes de su espacio político.
El dato, por sí solo, no demuestra ningún delito ni permite concluir que una designación pública haya sido producto de una relación religiosa.
Pero sí permite reconstruir un entramado político que merece ser observado.
Porque existe otro elemento mucho más concreto.

Pauli, Rodríguez y González: los tres nombres aparecen en una misma organización
La Fundación Patagonia Libre se presenta como una organización liberal dedicada a la educación, la formación y el desarrollo de políticas públicas para la Patagonia.
En su propio sitio oficial, la entidad identifica a Santiago Pauli como presidente; Miguel Rodríguez como vicepresidente; e Ivana González como directora ejecutiva.
Es decir, no estamos ante una relación construida solamente a partir de fotografías, actividades políticas o coincidencias ideológicas.
Los tres aparecen formalmente integrando la conducción de una misma institución.
Y aquí aparece uno de los puntos más interesantes para cualquier investigación periodística.
Ivana González y su llegada al PAMI
En julio de 2026, Ivana González asumió como responsable de la oficina de PAMI Río Grande. Las publicaciones periodísticas que informaron la designación la describieron como docente y con experiencia laboral en el sector bancario privado.
Su designación no es cuestionable simplemente por provenir del ámbito docente. Una persona puede desarrollar capacidades de gestión fuera del área específica en la que posteriormente ocupa una función pública.
Pero nuevamente aparece una pregunta legítima cuando se observa el conjunto.
González no solamente aparece vinculada al espacio libertario: la propia Fundación Patagonia Libre la presenta como directora ejecutiva, mientras Santiago Pauli figura como presidente y Miguel Rodríguez como vicepresidente.
Por otra parte, existen antecedentes públicos que vinculan a la Fundación y a la estructura política de Pauli con la Iglesia “Hay Vida en Jesús”. En 2023, por ejemplo, un acto de colación de la Universidad Siglo 21 realizado en las instalaciones de esa iglesia fue encabezado por Andrea Almirón de Pauli junto a Santiago Pauli.
Así, el mapa comienza a mostrar algo más amplio que simples coincidencias.
Iglesia. Fundación. Militancia. Formación política. Cargos públicos.
Y varios de los nombres se repiten.
¿Casualidad, confianza política o una red de cercanía?
Esta es probablemente la pregunta central.
No existe, al menos en la información pública relevada, una prueba que permita afirmar que Ivana González haya llegado al PAMI por ser parte del círculo de Pauli o que Miguel Rodríguez haya accedido a cargos públicos por una relación religiosa.
Afirmarlo como un hecho sería ir más allá de la evidencia disponible.
Pero tampoco sería serio ignorar los vínculos documentados.
Lo que sí puede comprobarse es que Rodríguez y Pauli tienen una relación política de larga data; que ambos están vinculados a la Iglesia “Hay Vida en Jesús”; que ambos integran la conducción de la Fundación Patagonia Libre; y que González también integra esa estructura, ocupando allí el cargo de directora ejecutiva.
Por eso, cuando el propio Rodríguez sostiene que los nuevos referentes deben prepararse, surge una pregunta inevitable:
¿La preparación es un requisito que se aplica antes de llegar a los cargos o es algo que se empieza a exigir después de haber llegado?
La contradicción que merece una explicación
La nueva Escuela de Referentes se presenta justamente como una herramienta para formar dirigentes.
La propuesta resulta, en principio, coherente con cualquier organización política que pretenda profesionalizar su estructura.
Pero si el objetivo es formar personas capacitadas para ocupar responsabilidades públicas, sería interesante conocer cuáles fueron los antecedentes, concursos, evaluaciones o criterios utilizados para seleccionar a quienes ya ocupan espacios dentro de la estructura estatal.
Porque la discusión no debería ser si una persona es docente, comerciante, policía, empleado fabril o profesional universitario.
La discusión debería ser otra:
¿Qué requisitos objetivos se utilizan para decidir quién está preparado para administrar recursos públicos, conducir organismos nacionales o representar a una provincia en el Congreso?
Y, fundamentalmente, ¿son los mismos criterios para todos?
La pregunta cobra especial fuerza cuando dentro de la propia estructura libertaria aparecen personas que comparten no solamente una identidad política, sino también espacios institucionales y vínculos comunitarios.
En ese contexto, la Escuela de Referentes puede ser leída de dos maneras: como una verdadera apuesta por profesionalizar la política o como el comienzo de una estructura destinada a formar cuadros propios.
La diferencia entre una cosa y la otra no estará en los discursos.
Estará en cómo se seleccionen los futuros referentes, qué formación reciban, quiénes los formen y, sobre todo, qué criterios se utilicen después para decidir quién ocupa un cargo público.
Porque si la nueva consigna es que para llegar hay que estar “preparado”, entonces la pregunta que queda flotando es tan sencilla como incómoda:
¿Preparación para llegar o cercanía para llegar y preparación después?
Esa respuesta todavía está pendiente.