Una de las desventajas que tiene América Latina en comparación con los Estados Unidos es el modo de tratar a quien tienen la valentía de denunciar algún ilícito o maltrato dentro de la compañía en la que trabaja y dar, además, su nombre y apellido. Mientras en el país del Norte se lo premia y protege, en la América de origen hispano se lo castiga y segrega.

 

En nuestra región, el 88% de las quejas que se realizan a través de las líneas de denuncia se hacen de un modo anónimo. Esto no afecta para nada la veracidad de la problemática expuesta, sino que tiene que ver con la autodefensa del denunciante, pues ya hay sobrados casos de otros que dieron su identidad y rápidamente fueron expulsados de sus puestos de trabajo.

 

Es fundamental que la legislación y la normativa interna de las firmas se adecuen a la tendencia de contar con los servicios de una línea de denuncia, pues éstas son importantes para mejorar el clima laboral, detectar posibles maltratos y hasta conocer delitos que se puedan estar cometiendo. Esto no sólo genera ahorros (en los Estados Unidos, en una década, se recuperaron cerca de 37.000 millones de dólares producto de las denuncias) sino que también les permite a las organizaciones limpiar su nombre al estructurarse como demandante en las posibles acciones legales que se presenten.

 

Una de las peores prácticas de las compañías es ignorar las malas prácticas, porque esto es sinónimo de que los controles no fueron dispuestos adecuadamente. A esto le sigue no hacer caso a las señales de alerta, pero lo peor de todo es demonizar a quien marca el espacio a mejorar.

 

A quien denuncia, en numerosos casos se lo suele expulsar, tratándolo peor que a quien cometió una irregularidad. Quien hace lo correcto es castigado, mientras que quien actuó de mala fe recibe un reconocimiento al ver el camino libre para continuar con sus prácticas. Esto no sólo beneficia al denunciado, sino que da una mala señal a quienes en el futuro estén frente al dilema si denunciar o no.

 

Para que estos malos hábitos no sigan creciendo dentro de las estructuras empresariales, es necesario rever las prácticas. Para acelerar el cambio, las líneas de denuncia aceptan llamados tanto de quien se identifica como anónimos, porque los resultados irán demostrando la importancia de contar dentro de la organización con colaboradores valientes que ponen en evidencia acciones inadecuadas. Premiarlos y protegerlos será el próximo paso, para que sólo haya espacio para las buenas acciones.

 

Fuente: Ambito.com

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