viernes 29 de mayo de 2026 - Edición Nº3718
La Contratapa TDF » Río Grande » 28 may 2026

interés general

¿Puede un puente de 44 años soportar un carril más?

Miles de vecinos lo atraviesan todos los días para trabajar, estudiar, atenderse en un hospital o simplemente volver a sus hogares.


El Puente General Mosconi no es solamente una estructura vial. Es, desde hace más de cuatro décadas, la conexión vital entre dos sectores fundamentales de Río Grande.

 

Pero la pregunta empieza a imponerse sola:  ¿Un puente inaugurado en 1981 puede soportar hoy una ampliación a tres carriles manteniendo la misma estructura?

 

Cuando el Mosconi fue construido, Río Grande era una ciudad completamente distinta. Tenía una población mucho menor, un tránsito reducido y una Margen Sur que todavía estaba lejos del crecimiento urbano actual.

 

Hoy la realidad cambió de forma drástica:

 

  • la ciudad supera ampliamente los 100 mil habitantes,
  • el parque automotor creció varias veces,
  • y el tránsito diario es infinitamente superior al previsto en el diseño original del puente.

 

Sin embargo, el puente sigue siendo prácticamente el mismo.

 

UNA ESTRUCTURA DE 44 AÑOS SOMETIDA A OTRA CIUDAD

 

En los últimos años se realizaron tareas de mantenimiento y remediación, pero hasta el momento no trascendieron públicamente estudios estructurales integrales actualizados que permitan conocer con precisión:

 

  • el estado real de la estructura,
  • la fatiga acumulada,
  • la resistencia de pilotes y apoyos,
  • o la capacidad efectiva frente al tránsito actual.

 

Y ese es el verdadero centro del debate.  Porque ampliar un puente no significa solamente “agregar un carril”.

Implica:

 

  • aumentar cargas permanentes,
  • incrementar el flujo simultáneo de vehículos,
  • modificar tensiones estructurales,
  • y exigir aún más una infraestructura que ya soporta más de cuatro décadas de uso continuo.

 

EL CLIMA FUEGUINO TAMBIÉN DESGASTA

 

A diferencia de otras ciudades, Río Grande presenta condiciones que aceleran el deterioro estructural:

 

  • frío extremo,
  • hielo,
  • humedad,
  • salinidad marina,
  • y ciclos constantes de congelamiento y deshielo.

 

Todos esos factores impactan directamente sobre el hormigón, el acero y los sistemas de apoyo de cualquier puente.

 

Por eso, especialistas sostienen que una obra de este tipo requiere:  estudios técnicos profundos y permanentes.

 

¿QUÉ DEBERÍA EXISTIR ANTES DE AVANZAR?

 

Antes de pensar en un tercer carril, deberían existir públicamente:

 

  • estudios de fatiga estructural,
  • análisis dinámicos de carga,
  • auditorías independientes,
  • proyecciones de tránsito para los próximos 20 o 30 años,
  • y una evaluación seria sobre la necesidad de nuevas conexiones urbanas para Río Grande.

 

Porque el Mosconi ya no conecta solamente dos sectores:   sostiene gran parte del funcionamiento diario de la ciudad.

 

LA PREGUNTA QUE SIGUE ABIERTA

 

El debate ya no pasa únicamente por mejorar el tránsito.

La discusión de fondo es otra:

¿Puede una estructura diseñada para la Río Grande de 1981 responder a las exigencias de la ciudad de 2026?

 

Y sobre todo:

 

¿Es realmente viable agregar un tercer carril sobre un puente de 44 años sin una transformación estructural de fondo?

 

Por ahora, las respuestas técnicas públicas siguen siendo escasas.

 

Y cuando se trata de una infraestructura crítica utilizada todos los días por miles de vecinos, quizás la discusión debería enfocarse menos en la rapidez de la obra y más en la seguridad, la planificación y el futuro de la ciudad.

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