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Pese a la lluvia, una multitud volvió a marchar en Tierra del Fuego a 11 años del primer Ni una Menos
Cientos de mujeres y diversidades se movilizaron en Río Grande para renovar el reclamo contra los femicidios y las violencias de género. Desde la Colectiva Feminista advirtieron sobre la persistencia de los crímenes machistas y cuestionaron el desfinanciamiento de las políticas públicas destinadas a prevenir y asistir a las víctimas.
RÍO GRANDE.– La lluvia, el viento y las bajas temperaturas no lograron frenar una nueva movilización del movimiento Ni Una Menos en Tierra del Fuego. A 11 años de la histórica primera marcha que marcó un punto de inflexión en la lucha contra la violencia de género en Argentina, una multitud de mujeres y diversidades volvió a ocupar las calles de Río Grande para exigir justicia, políticas públicas efectivas y el fin de los femicidios.
La convocatoria fue impulsada por la Colectiva Feminista de Río Grande, que concentró a las manifestantes en la histórica Torre de Agua de Obras Sanitarias. Allí, entre pancartas, banderas y cánticos, se desarrolló un acto en el que también se colocaron carteles con los nombres de víctimas de femicidios, como una forma de mantener viva la memoria y reforzar el reclamo de justicia.
Posteriormente, la columna avanzó bajo una persistente lluvia hasta la sede de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), donde se dio lectura al documento elaborado para esta nueva edición de Ni Una Menos.
La movilización contó con el acompañamiento de personal de Tránsito de la Municipalidad de Río Grande, que garantizó la seguridad vial durante el recorrido.
Durante la jornada, María Martinengo, integrante de la Colectiva Feminista, recordó que el movimiento surgió en 2015 tras el femicidio de una adolescente de 14 años y sostuvo que, más de una década después, las razones para marchar continúan vigentes.
“Sería hermoso no tener que venir a marchar un 3 de junio, pero lo venimos haciendo hace 11 años. Todos los 3 de junio, por más que sea nuestra marcha más fría en Río Grande, porque lamentablemente nos siguen matando”, expresó.
Martinengo vinculó el origen del movimiento con los recientes casos de violencia extrema registrados en el país y señaló que los femicidios continúan ocurriendo con una frecuencia alarmante. Además, remarcó que en la mayoría de los casos los agresores pertenecen al círculo cercano de las víctimas.
“Cada 31 horas una mujer es asesinada por manos de un hombre femicida, que muchas veces es un familiar, una pareja o alguien de su entorno más íntimo”, afirmó.
La referente feminista también cuestionó el debilitamiento de las políticas públicas vinculadas a la prevención y atención de las violencias de género y sostuvo que persisten numerosas situaciones en las que las denuncias no reciben respuestas adecuadas.
A once años del primer grito colectivo de “Ni Una Menos”, las calles fueguinas volvieron a ser escenario de una masiva manifestación que, pese al mal clima, ratificó la vigencia de un reclamo que continúa atravesando a la sociedad argentina.