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PAMI: sin turnos, sin respuestas y pagando atención particular
Afiliados adultos mayores denuncian demoras, falta de cupos y dificultades para acceder a médicos de cabecera y prestaciones. Algunos aseguran que deben recurrir reiteradamente a las oficinas de PAMI y terminar pagando consultas de manera particular para no postergar su atención.
La falta de turnos y las dificultades para acceder a prestaciones médicas vuelven a poner a PAMI en el centro de los reclamos de los jubilados, que denuncian que conseguir una atención puede transformarse en una verdadera carrera contra el tiempo.
Una de las afiliadas, Mónica, relató que necesita una orden de su médica de cabecera para continuar con su atención, pero no consigue turno debido a la falta de cupos. Ante esta situación, debe concurrir reiteradamente a la delegación en busca de una respuesta.
Otro reclamo fue realizado por la hija de un afiliado, quien aseguró que lleva un mes intentando conseguir un formulario necesario para acceder a un catéter, sin obtener una solución concreta.
Los testimonios se suman a otros reclamos registrados recientemente en distintos puntos del país por afiliados que denuncian falta de médicos de cabecera, demoras para conseguir turnos y dificultades para acceder a especialistas.
La situación adquiere especial gravedad porque, según el propio PAMI, el médico de cabecera es la puerta de entrada a las prestaciones médicas: es quien realiza el seguimiento del paciente, prescribe medicamentos, solicita estudios y deriva a especialistas.
Además, el organismo establece que las prestaciones de su cartilla son gratuitas para los afiliados y dispone de canales específicos para reclamar ante problemas con médicos, prestadores o demoras en trámites.
Pero cuando el turno no aparece, la respuesta demora o el paciente necesita atención urgente, el problema deja de ser solamente administrativo.
Para un jubilado que cobra una jubilación que muchas veces no alcanza para cubrir sus gastos básicos, pagar una consulta particular puede significar elegir entre atenderse o afrontar otros gastos esenciales.
El reclamo de fondo es justamente ese: que los adultos mayores no tengan que pasar horas haciendo trámites, volver una y otra vez a una oficina o poner dinero de su bolsillo para acceder a prestaciones que deberían estar garantizadas por su obra social.