miércoles 09 de septiembre de 2026 - Edición Nº3821
La Contratapa TDF » Locales » 8 sep 2026

interés general

Acampar en Tierra del Fuego: piden más lugares habilitados y fogones seguros

En un contexto donde viajar fuera de la isla se vuelve cada vez más difícil para muchas familias, crece la necesidad de contar con alternativas accesibles para disfrutar de los paisajes fueguinos. La propuesta no busca eliminar los controles, sino ampliar los espacios públicos habilitados, con fogones construidos y condiciones de seguridad.


En los últimos días, varios vecinos se comunicaron con nuestro medio para plantear una misma inquietud: qué posibilidades existen actualmente para quienes quieren acampar en distintos puntos de Tierra del Fuego y por qué son tan pocos los lugares donde está permitido hacer fuego de manera segura. La consulta se repite especialmente de cara a la temporada de verano, cuando muchas familias comienzan a pensar en alternativas para pasar algunos días en contacto con la naturaleza sin afrontar los costos de unas vacaciones fuera de la provincia.

 

La pregunta, entonces, merece ser puesta sobre la mesa: ¿Por qué proteger la naturaleza tiene que significar limitar la posibilidad de disfrute de quienes viven en la isla?

 

La discusión sobre el uso del fuego en Tierra del Fuego vuelve a aparecer cada vez que se acerca la temporada de verano.

 

Y esta vez hay una pregunta que merece ser puesta sobre la mesa: ¿el Gobierno provincial podría revisar el esquema actual y habilitar más lugares seguros para que los fueguinos puedan acampar, disfrutar de la naturaleza y hacer un fuego controlado?

 

No se trata de pedir que se permita prender fuego en cualquier lugar.

 

Tampoco de desconocer el enorme daño que pueden provocar los incendios forestales en una provincia cuyo bosque necesita décadas para recuperarse.

 

De hecho, la actual regulación tiene una razón de ser. Los grandes incendios de 2008, 2012 y, posteriormente, el incendio del Corazón de la Isla demostraron que el fuego puede transformarse en una verdadera catástrofe ambiental.

 

Pero una cosa es proteger el bosque y otra muy distinta es resignarse a que la única alternativa para quienes quieran pasar unos días en contacto con la naturaleza sea pagar un camping privado.

 

¿POR QUÉ NO MÁS LUGARES HABILITADOS?

 

Hoy la normativa provincial establece que el fuego está prohibido en términos generales y que solo puede utilizarse en lugares específicamente habilitados y cuando el Índice de Peligrosidad de Incendios lo permite.

 

La propia Provincia tiene un sistema de sitios habilitados y reconoce que existen espacios públicos y privados donde se puede acampar bajo determinadas condiciones.

 

Entonces aparece una posibilidad concreta:

 

¿Por qué no ampliar esos lugares?

 

¿Por qué no identificar sectores cercanos a lagos, lagunas, ríos o espejos de agua, alejados de zonas de bosque de mayor riesgo, construir fogones seguros, establecer puntos de control, disponer tachos para residuos, cartelería, matafuegos y mecanismos de fiscalización y permitir allí el acampe y el uso responsable del fuego cuando las condiciones meteorológicas lo permitan?

 

No sería eliminar la prevención.

 

Sería, justamente, hacer prevención de otra manera.

 

Un fogón construido y controlado por el Estado puede ser mucho más seguro que dejar a una familia sin alternativas y esperar que no termine buscando un lugar por su cuenta.

 

EL PROBLEMA ES QUE CADA VEZ ES MÁS CARO IRSE

 

Hay otro elemento que no puede quedar afuera de esta discusión: la realidad económica de los fueguinos.

 

Tierra del Fuego es una isla.

 

Salir de la provincia implica recorrer cientos o miles de kilómetros, pagar combustible, pasajes, alojamiento y comida. Para una familia tipo, unas vacaciones fuera de la isla pueden convertirse rápidamente en un gasto imposible de afrontar.

 

Y no todos los fueguinos tienen la posibilidad de viajar.

 

Entonces aparece una contradicción.

 

Vivimos en una provincia que tiene algunos de los paisajes naturales más extraordinarios del país, pero para muchas familias disfrutar de esos lugares durante unos días puede terminar siendo un lujo.

 

¿Y SI ACAMPAR TAMBIÉN FUERA UNA OPCIÓN POPULAR?

 

El camping debería ser una alternativa económica.

 

Una carpa, un fogón, una mesa, un lugar para estacionar y la posibilidad de pasar una noche frente a un lago deberían permitirle a una familia disfrutar de un fin de semana sin tener que gastar lo mismo que gastaría en un alojamiento turístico.

Sin embargo, cuando los espacios habilitados son pocos, la oferta se concentra y los precios pueden convertirse en una barrera.

 

En Tolhuin, por ejemplo, existen establecimientos privados de acampe cuyos valores generan interrogantes cuando se los compara con otras alternativas de alojamiento disponibles en la ciudad.

 

Si una familia termina pagando por el espacio para instalar una carpa, el ingreso de su vehículo y los servicios para permanecer en el lugar un monto cercano al que cuesta una cabaña, la pregunta es inevitable:

¿qué incentivo queda para elegir una carpa?

 

Y más importante todavía:

 

¿qué alternativa tiene una familia que no puede pagar una cabaña pero tampoco quiere resignarse a quedarse en su casa durante todo el verano?

 

EL ESTADO PODRÍA GENERAR UNA ALTERNATIVA

 

No necesariamente se necesita construir grandes complejos turísticos.

 

Podrían existir áreas públicas de acampe de bajo costo, con servicios básicos y condiciones de seguridad.

 

Sectores donde haya:

 

🔥 Fogones construidos y separados correctamente.
🚰 Acceso a agua en puntos determinados.
🗑️ Contenedores para residuos.
🚻 Baños secos o sanitarios básicos.
🚗 Sectores delimitados para vehículos.
🚒 Elementos de prevención y respuesta ante incendios.
📍 Cartelería y reglas claras.
📱 Información permanente sobre el Índice de Peligrosidad de Incendios.

 

Y algo fundamental: que la autorización para hacer fuego esté condicionada al índice diario de peligrosidad.

 

Si el riesgo es bajo, se habilita.

 

Si el riesgo aumenta, se apaga todo.

 

Si el índice llega a rojo, no hay fuego ni siquiera en esos espacios.

 

Es decir, no se trata de desafiar la naturaleza. Se trata de administrar el riesgo.

 

LA PREGUNTA ES SI QUEREMOS UNA PROVINCIA PARA VISITAR O TAMBIÉN PARA DISFRUTAR

 

Tierra del Fuego promociona permanentemente sus paisajes, sus lagos, sus bosques, sus montañas y sus espacios naturales como atractivos turísticos.

 

Y está bien.

 

Pero también estaría bueno preguntarnos cuánto de esos lugares pueden disfrutar realmente quienes viven acá.

 

Porque los fueguinos no somos solamente espectadores del paisaje.

 

También tenemos derecho a disfrutarlo.

 

Y especialmente en un contexto económico donde viajar fuera de la isla se vuelve cada vez más difícil, generar alternativas accesibles dentro de la provincia debería ser parte de una política pública.

 

No hay que elegir entre ambiente y disfrute.

 

Se puede cuidar el bosque y, al mismo tiempo, generar espacios seguros para las familias.

 

Se puede controlar el fuego sin prohibir prácticamente toda posibilidad de acampe fuera de determinados establecimientos.

 

Se puede fiscalizar.

Se puede educar.

Se puede invertir.

Y se puede habilitar.

 

TAL VEZ LA DISCUSIÓN YA NO SEA “FUEGO SÍ O FUEGO NO”

 

Tal vez la discusión que Tierra del Fuego necesita para esta temporada sea otra:

 

¿Cuántos lugares seguros podemos habilitar para que nuestros vecinos puedan disfrutar de nuestra propia provincia?

 

Porque si una familia no puede viajar al continente por razones económicas, pero tampoco encuentra alternativas accesibles para acampar dentro de Tierra del Fuego, algo está faltando.

 

Y quizás ese algo no sea otra prohibición.

 

Quizás sea más planificación, más infraestructura y más lugares públicos habilitados.

 

Cuidar nuestros bosques es una obligación.

 

Pero permitir que los fueguinos puedan disfrutar de su tierra también debería ser una política de Estado.

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