política
“No alcanza con escuchar, hay que estar”: Escalante y una agenda construida junto a los vecinos
La concejala de Ushuaia sostiene una agenda que combina su tarea legislativa con un fuerte trabajo territorial. Adultos mayores, salud, talleres, organizaciones sociales y espacios de encuentro aparecen como una constante en una forma de hacer política donde el acompañamiento ocupa un lugar central.
“No alcanza con escuchar, hay que estar”. Esa frase resume buena parte de la manera en que Analía Escalante entiende la política y, sobre todo, la forma en que decidió llevar adelante su trabajo. Su agenda se construye en contacto con los vecinos, acompañando actividades, escuchando necesidades y generando espacios que buscan dar respuestas concretas a la vida cotidiana.
En tiempos en los que muchas veces la política parece transcurrir lejos de la vida cotidiana, hay dirigentes que construyen su presencia desde otro lugar: escuchando, acompañando y generando espacios donde los vecinos puedan encontrarse.
Ese parece ser uno de los rasgos que mejor identifica el trabajo de la concejala de Ushuaia Analía Escalante.
Integrante del bloque FORJA en el Concejo Deliberante y de la Comisión de Calidad de Vida, Deportes, Cultura y Educación, Escalante desarrolla buena parte de su actividad política en territorio, articulando con organizaciones, instituciones, equipos de salud y espacios comunitarios.
Pero hay un sector que aparece especialmente presente en su agenda: los adultos mayores.

Estar cuando más se necesita
Una de las experiencias que mejor refleja ese perfil es “Te-Acompaño”, una propuesta que comenzó vinculando encuentro, recreación y salud. En una de sus primeras ediciones, personas mayores compartieron una merienda, juegos, música y baile, mientras equipos de Atención Primaria de la Salud realizaban controles. Escalante participó de aquella jornada en las 640 Viviendas.
La iniciativa se fue convirtiendo en una forma de generar algo que muchas veces resulta tan importante como cualquier asistencia material: un lugar donde alguien pueda sentirse acompañado.
Esa mirada volvió a aparecer recientemente con el Club de Abuelos, Hijos y Amigos “Doña Tránsito”, una institución con 25 años de historia que reúne a alrededor de 50 personas mayores de Ushuaia.
Escalante participó de las gestiones junto al intendente Walter Vuoto para conocer las necesidades de la institución y avanzar en alternativas que permitan fortalecer sus actividades. Entre ellas se encuentra la búsqueda de un espacio físico que permita reunir los distintos talleres que actualmente se desarrollan en diferentes puntos de la ciudad.
Memoria, tango, canto, movimiento, elongación, inglés, pintura, juegos y huerta son algunas de las propuestas que sostienen la vida cotidiana del club.
Y quizás allí aparezca una de las claves de la mirada de Escalante: no se trata solamente de asistir a una persona mayor, sino de ayudar a que siga formando parte activa de la comunidad.

Del acompañamiento a las herramientas
Ese mismo perfil se observa en el trabajo comunitario que Escalante viene desarrollando desde hace años junto a la Fundación Transformando Ushuaia.
La organización surgió durante la pandemia como un comedor y posteriormente amplió su trabajo hacia colectas de ropa de invierno, operativos visuales y talleres destinados a distintos sectores de la comunidad.
Con el tiempo, esa lógica fue incorporando propuestas que buscan que los vecinos no solamente reciban una ayuda puntual, sino que puedan encontrar herramientas, aprender, compartir conocimientos y generar alternativas para su vida cotidiana.
En ese sentido, los talleres ocupan un lugar importante dentro de su agenda territorial: actividades que pueden parecer pequeñas, pero que adquieren otro significado cuando llegan a familias que necesitan reducir gastos, aprender un oficio, generar un ingreso o simplemente encontrar un espacio donde compartir con otros.

Una política que se mueve entre el Concejo y los barrios
El recorrido de Escalante muestra así dos escenarios que se complementan.
Por un lado, el Concejo Deliberante, donde participa de la comisión vinculada a calidad de vida, cultura, educación y deportes.
Por el otro, los barrios, los centros comunitarios, las instituciones, los clubes de adultos mayores, los equipos de salud y las organizaciones sociales.
Incluso en su actividad legislativa aparecen iniciativas vinculadas a generar espacios de contención y cuidado. En 2025, por ejemplo, impulsó que los Centros Comunitarios barriales pudieran incorporar espacios de recreación y cuidado de niños para facilitar la participación de las familias en capacitaciones y talleres municipales.
También promovió un reconocimiento a Isabel González, una de las referentes de los cuidados paliativos en Ushuaia, destacando no solamente su trayectoria profesional sino también el acompañamiento y la empatía con pacientes y familiares. “Los homenajes hay que hacerlos en vida”, sostuvo Escalante durante la sesión.

Una forma de hacer política basada en los vínculos
Más allá de las discusiones partidarias y de los debates propios del Concejo Deliberante, la actividad pública de Escalante permite identificar una característica que se repite: la búsqueda de contacto directo con personas y organizaciones.
Adultos mayores que necesitan un lugar donde encontrarse. Familias que buscan herramientas para atravesar tiempos económicos difíciles. Vecinos que necesitan una atención, una gestión o simplemente ser escuchados. Instituciones que necesitan acompañamiento para sostener sus actividades.
En esa trama cotidiana parece estar construyendo Escalante buena parte de su identidad política.
Una política menos centrada en el despacho y más vinculada con la comunidad.
Porque muchas veces la cercanía no se mide por la cantidad de discursos pronunciados, sino por algo bastante más sencillo: estar ahí cuando alguien necesita que otro esté.